El miércoles 11, por la tarde, se produjeron en la ciudad murciana de Lorca dos terremotos. El primero alcanzó una intensidad de 4,5 en la escala Ritchter y resultó premonitorio del segundo, más intenso ya que alcanzó una intensidad de 5,1. Se trata de un fenómeno poco habitual pues lo normal es que sea el primero el más fuerte, aunque tampoco es extraño del todo. Las magnitudes citadas no son muy elevadas pero el hecho de que los hipocentros se hallasen muy cerca de la superficie terrestre (a 10 km en el primer caso y a solo 1 km en el segundo) y de que estuviesen situados muy cerca de la ciudad (Imagen 3) ha agravado sus efectos. Entre estos la pérdida de 9 vidas humanas es el más grave pero no hay que olvidar los 200 heridos ni tampoco el hecho de que el 10 % de las viviendas de la ciudad, cuyo municipio tiene 92.000 habitantes, tengan daños estructurales
Imagen 1. Fuente: EL PAÍS
Imagen 1. Fuente: EL PAÍS
Imagen 2. Fuente: IGN
El peligro sísmico de la zona proviene del hecho de que se trata de una zona de contacto entre la placa euroasiática y la africana. Nos encontramos en el gran complejo morfoestructural de las Cordilleras Béticas. Esta zona de contacto genera una serie de fallas muy activas pero de pequeño tamaño y de dirección NE-SW (ver imagen 3). El mismo valle del río Guadalentín es de origen tectónico y en él aparecen numerosas fallas, algunas activas (en movimiento), como la falla de Alhama de Murcia. Otro factor que ha contribuido a agravar los efectos de estos terremotos es que Lorca se halla situada sobre un suelo de aluvión, lo que favorece también la difusión de los seismos.
Imagen 3. Fuente: Modificado de Sanz, C. y López, C.: Fuentes sísmicas asociadas a fallas en el sureste peninsular




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